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27F-1989: Retrato de un sistema que silenció con la metralla el grito rebelde de un pueblo

Publicado: 27 de febrero de 2019 a las 06:00 AM | Última actualización: 27 de febrero de 2019 a las 11:33 AM

Hoy a 30 años de esta masacre el pueblo venezolano honra a las miles de víctimas que regaron con su sangre de mártires las calles de la Patria Hoy a 30 años de esta masacre el pueblo venezolano honra a las miles de víctimas que regaron con su sangre de mártires las calles de la Patria

Hoy a 30 años de esta masacre el pueblo venezolano honra a las miles de víctimas que regaron con su sangre de mártires las calles de la Patria
AP

El 27 de febrero de 1989, el mundo fue testigo de la más cruenta masacre que se haya suscitado en Suramérica, cuando una casta política obediente a los mandatos del imperialismo y la oligarquía, decidió silenciar los reclamos del pueblo con la metralla de fusiles y el llanto que trae consigo la muerte.

Esta acción genocida que dejó no menos de 3.000 víctimas mortales solo en las zonas de la gran Caracas, se suscitó cuando cansado de las mentiras de adecos y copeyanos, el pueblo decidió alzar su voz de rebeldía para exigir el fin de un sistema que los había empobrecido y condenado a la miseria, mientras una minoría se enriquecían a la sombra de la corrupción.

Una década para el olvido


Con la llegada de la extrema derecha al gobierno de los Estados Unidos y el Reino Unido, representados por Ronald Reagan y Margaret Thatcher respectivamente, se inicia en el mundo, la imposición del neoliberalismo, del cual Venezuela se convirtió en patio para el experimento de este modelo que recrudecía su política de hambre y miseria contra las mayorías.

Para Venezuela esta década se había traducido en la profundización de la corrupción y la explotación del capitalismo rentista que se tradujo en el incremento de la pobreza y la miseria en una población que se veía sometida por la acción de los cuerpos de seguridad que iban incrementando sus niveles de represión.

Traición de la esperanza

El 4 de diciembre de 1988, el pueblo venezolano creyendo en una falsa promesa de retorno a la bonanza petrolera, elige a Carlos Andrés Pérez (CAP) como presidente para un segundo mandato, el cual asumió el 2 de febrero en una ostentosa ceremonia que realizó en la Sala Ríos Reyna, del Teatro Teresa Carreño, rompiendo con la tradición de realizarlo en el Hemiciclo del Senado del extinto Congreso de la República.

Tras asumir el mandato, el 16 de febrero de 1989, CAP anuncia una serie de medidas económicas que en resumen intensificaban las acciones de saqueo de las riquezas del país, que pasaba por la privatización de todas las empresas públicas, el aumento de las tarifas de los servicios públicos, la flexibilización de la legislación laboral y la reducción del Estado que se tradujo en el despido masivo de trabajadores.

Tras este anuncio, se desató en Venezuela la vorágine de la oligarquía que con complicidad del Estado, inició su operación de robo contra el pueblo que un día decidió decir ¡basta!

Un día de rebeldía y muerte

Todo comenzó el lunes cuando tras el anuncio del aumento de la gasolina, los transportistas decidieron aumentar el pasaje, provocando la indignación del golpeado pueblo que en Guarenas, decidió alzar su voz contra el paquetazo que solo había traído consigo el recrudecimiento de la miseria.


Esta expresión de descontento y rebeldía contra la vorágine capitalista, se extendió hacia otras zonas de la gran Caracas, donde en masa la población decidió salir en busca de los alimentos y productos que les eran negados por un sistema hambreador.


Ante esta manifestación de descontento social, la respuesta de la decadente oligocracia fue la represión que con el transcurrir de las horas y ante la fuerza de un pueblo que parecía indomable, decidió recurrir a la metralla asesina.


Hoy a 30 años de esta masacre el pueblo venezolano honra a las miles de víctimas que regaron con su sangre de mártires las calles de la Patria, que se levanta irredenta al calor de la Revolución Bolivariana para decirle al mundo “no al imperialismo”, “no al neoliberalismo” y recordarle que gracias al Comandante Supremo Hugo Chávez, “en Venezuela manda el pueblo” y la oligarquía y sus masacres "no volverán".

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