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4 de febrero de 1992: El despertar del pueblo y el inicio de la unión cívico-militar

Publicado: 4 de febrero de 2020 a las 06:00 | Última actualización: 4 de febrero de 2020 a las 07:46

"El 4 de febrero de 1992 un grupo de militares reavivó la fe y las fuerzas del poder  popular que con indignación se manifestaba en contra de las políticas neoliberales de Carlos Andrés Pérez" "El 4 de febrero de 1992 un grupo de militares reavivó la fe y las fuerzas del poder  popular que con indignación se manifestaba en contra de las políticas neoliberales de Carlos Andrés Pérez"

"El 4 de febrero de 1992 un grupo de militares reavivó la fe y las fuerzas del poder popular que con indignación se manifestaba en contra de las políticas neoliberales de Carlos Andrés Pérez"
Con el Mazo Dando

El 4 de febrero de 1992 la historia de Venezuela cambiaría para siempre, luego de que un teniente coronel, de apenas 38 años de edad y de nombre Hugo Chávez Frías, asumiera la responsabilidad de una rebelión cívico-militar que encabezó para devolverle la dignidad a un pueblo que se encontraba sumido en la pobreza, producto de las políticas neoliberales aplicadas por el gobierno del entonces Presidente Carlos Andrés Pérez y de los exmandatarios que lo antecedieron durante más de tres décadas.

Al públicamente reconocer que “lamentablemente, por ahora, los objetivos que nos planteamos no fueron logrados en la ciudad capital”, y con su valentía asumir “ante el país y ante ustedes”, “la responsabilidad de este movimiento militar bolivariano”, devolvió la esperanza a millones de personas hiriendo mortalmente al puntofijismo que llegaría a su fin el 6 de diciembre de 1998 cuando fue electo por primera vez Presidente de la entonces República de Venezuela.

El 4 de febrero de 1992 un grupo de militares reavivó la fe y las fuerzas del poder  popular que con indignación se manifestaba en contra de las políticas neoliberales de Carlos Andrés Pérez.

Habían transcurrido tres años del Caracazo, en donde la víctima volvió a ser el pueblo, que fue masacrado por órdenes del régimen de Carlos Andŕes Pérez, una instrucción que fue acatada a través del Plan Ávila, el cual facultaba a la Guardia Nacional y el Ejército acabar con cualquier revuelta.  A partir de allí arreció la represión de los cuerpos de seguridad contra el pueblo en zonas populares. El resultado más de 3 mil personas asesinadas.

Los militares del 4 de febrero de 1992,  creían en los ideales de libertad de Simón Bolívar, de hecho varios de ellos pertenecían a la promoción de 1975 que llevaba el nombre del Libertador, los mismos que ocho años después, específicamente, el 24 de julio de 1983 fundaron el Movimiento Bolivariano Revolucionario 200.

El MBR 200 nació sustentando en el llamado árbol de las tres raíces, que recoge el pensamiento y acción de tres grandes revolucionarios venezolanos: Simón Rodríguez, Simón Bolívar y Ezequiel Zamora.

Fue tanta la esperanza que despertó en el pueblo, aquel 4 de febrero de 1992, que aquellos carnavales que se celebraron días después fueron históricos, porque en varias regiones se veían niños disfrazados con uniformes de campaña y boinas rojas, conocidos popularmente como los "chavecitos". Un hombre humilde, oriundo de Sabaneta, había logrado la hazaña de despertar al pueblo.

Hoy, a 28 años de aquella rebelión cívico-militar, y en medio de los constantes ataques de la que es víctima Venezuela por parte del régimen estadounidense, queremos destacar en  palabras del líder de la Revolución Bolivariana, Hugo Chávez Frías, el significado de esta gesta y la relevancia  que tuvo en la unión cívico-militar, una alianza que fue resaltada reiteradamente por el Comandante Eterno

Perdón por los caídos

Cuando pasaron apenas siete años de la rebelión cívico-militar, y Chávez tan solo tenía dos días de haber tomado juramento como Presidente de la República, ante el extinto Congreso, el 4 de febrero de 1999 dijo: “He venido aquí lleno de un inmenso sentimiento, he venido aquí, incluso, delante de todos mis compañeros, mis hermanos de las Fuerzas Armadas Venezolanas, los que están en situación de actividad, los que están en situación de retiro. Esa gran familia a la que ingresamos igual que yo, todos los muchachos del 4 de febrero y del 27 de noviembre, hemos venido aquí y yo recojo el sentimiento de todos, y lo primero que me sale del alma en este sitio (…), Lo primero que me sale de lo más profundo del alma, hermanos, es pedir perdón (…). Perdón por los dolores, perdón por lo que quedó atrás, perdón por las ausencias, por los hijos, por el alma, pero ustedes saben en el fondo del fondo, que alguien tenía que hacerlo y nos tocó a nosotros hacerlo; pero sin embargo, perdón”.

En el 2000, desde la Plaza Bolívar de Caracas, en un acto realizado para conmemorar esa fecha, destacó: Claro que valió la pena, tomar un fusil y salir a la medianoche a buscar un camino. No había otra alternativa, no teníamos otra salida. Vean los resultados, preguntémonos todos, esa pregunta que es muy popular: ¿qué pasaría en Venezuela hoy si no hubiese ocurrido el cuatro de febrero de 1992? Yo tengo una hipótesis, yo tengo una creencia: si no hubiese ocurrido la rebelión militar, popular, apoyada por el pueblo del cuatro de febrero, yo creo que aquí Venezuela hubiese entrado en una guerra civil hace varios años, porque no hay mal que dure 100 años ni pueblo que lo resista. Gracias a Dios ocurrió el cuatro de febrero y evitó tragedias mucho mayores a nuestro pueblo”.

Resaltó que instalar una Asamblea Constituyente fue una de las consignas del 4 de febrero de 1992.

“El 4 de febrero, hace 8 años, nosotros traíamos humildemente un proyecto ya más o menos elaborado. La consigna fundamental del 4 de febrero era Asamblea Constituyente Bolivariana y Revolucionaria, plenipotenciaria y soberana. Esa era la consigna central del 4 de febrero de 1992. Fíjense, apenas un año después lo que ha pasado, lo cual indica que el proceso no ha perdido su esencia, que el proceso se ha consustanciado con la realidad nacional, con la esencia popular”, expresó el 4 de febrero de 2000 desde la Plaza Bolívar.

Valió la pena

Con sentimiento también contó lo que como padre, hijo y ser humano le tocó vivir aquel 4 de febrero de 1992. “A esta hora, 9:25 minutos, hace 8 años ya yo era, junto a mis compañeros, prisionero. Ya estábamos encerrados en el viejo Cuartel San Carlos, pero les juro que a esa hora, 9 y media de la noche del 4 de febrero, nosotros jóvenes, nosotros soldados, tras las rejas, adoloridos, lo que más pensaba uno era en los hijos. Cómo lloraba yo esa noche pensando en Rosa Virginia, que tenía apenas 12 añitos, y a esa hora ya ella sabía que papá estaba preso (…) Lloraba por María Gabriela, que por ahí anda ya casi con 20 años y tenía 11; lloraba por Huguito Rafael (…). Lloraba por los recuerdos, lloraba por los caídos, lloraba encerrado junto a mis compañeros; pero jamás a esa hora de hace 8 años, jamás de los jamases, más allá del silencio de los barrotes del Cuartel San Carlos, más allá de la noche oscura de aquel 4 de febrero, más allá de las lágrimas que bañaban el pecho del soldado, más allá del rumor seco y callado de la prisión, más allá de las miles de preguntas que palpitaban en el pecho, más allá de la desesperanza de una derrota pasajera, más allá del frío de la prisión, jamás de los jamases nos imaginábamos que el inmenso, el grandísimo, el estruendoso resurgir de un pueblo que asumió la Revolución y que cogió el camino y que tomó las calles y que tomó las ciudades y que tomó los campos y que salió de nuevo una vez más con su bandera, con su sueño, con su heroísmo, con su coraje, con su dignidad. Por eso, 8 años después de aquello, junto a mis compañeros, junto a mis amigos, junto a mis soldados, yo digo delante de Dios y delante de ustedes, con todo lo que uno tiene por dentro: Gracias Dios mío, porque valió la pena el sacrificio”.

Un toque de corneta

En el 2001 desde el Campo de Carabobo, el Arañero de Sabaneta manifestó que el 4 F de 1992, fue  “una campanada, de un llamado de alerta, de un toque de corneta que salió de las filas militares bolivarianas y llamó a un pueblo que siguió, como sigue hoy y continúa hoy apoyando un proceso que, gracias a Dios, tomó el camino pacífico, tomó el camino democrático y eso es bueno recordarlo porque nunca hubo en la mente ni en la acción de los militares bolivarianos del 4 de Febrero ningún plan, ninguna intención dictatorial. No, lejos estamos y siempre estuvimos, de ese camino”.

Frenó el plan neoliberal

“El 4 de febrero detuvo en seco el plan neoliberal de entregar a Venezuela al gran capital transnacional, esa es una de las glorias de aquel día memorable”, manifestó durante el décimo aniversario de la rebelión cívico-militar del 4F de 1992.

Agregó: “Ese día le dimos la estocada mortal al pacto de puntofijo y ahí está debatiéndose entre los muertos políticos de la historia y no van a volver (…). Así que el cuatro de febrero fue eso, la muerte de un régimen deslegitimado, pervertido y carcomido que ya no le prestaba ningún bien a Venezuela. Pero el cuatro de febrero al mismo tiempo, generó la fuerza que fue capaz de parir una nueva Patria”.

Unión cívico-militar, la columna más fuerte

Desde el Poliedro de Caracas, el 4 de febrero de 2003, Chávez manifestó: “también al 4 de febrero habrá que deberle una de las columnas más fuertes sobre las que se sustenta hoy la República: la unidad cívico-militar”.

Un año después, desde el Hipódromo de La Rinconada, dijo de manera firme que “la Fuerza Armada Venezolana, más nunca debe ser utilizada como lo fue por la oligarquía criolla, por las cúpulas, por las elites poderosas que a Venezuela dominaron desde siempre y por sus aliados internacionales contra el pueblo venezolano”.

Añadió: “El espíritu de la unidad popular, el espíritu de los militares patriotas se ha reivindicado, pero esa misma clase oligárquica, esos mismos intelectuales de la oligarquía utilizando los medios de comunicación que posee la oligarquía pues se han dedicado (…) –tiene doce años, eso no es nuevo para nada- Doce años bombardeando el cuatro de febrero y el 4 de febrero hoy está más agigantado que nunca en la historia venezolana”.

“No somos golpistas, somos revolucionarios”

“Fue aquel un movimiento de muchachos patriotas, algunos todavía nos llaman golpistas, allá ellos. Nosotros no somos golpistas, nosotros somos revolucionarios, un movimiento revolucionario, un movimiento patriótico”, manifestó Chávez un día como hoy, pero en el año 2005, desde el Cuartel Cipriano Castro, hoy conocido como Cuartel de La Montaña, morada donde precisamente descansa el Líder de la Revolución Bolivariana.

En esa oportunidad aseveró que: “golpistas son los que se unen a la oligarquía para atropellar a su propio pueblo, golpistas son los que pretenden instalar en Venezuela una dictadura, o pretendieron instalarla; golpistas son y apátridas los que se arrodillan al imperialismo norteamericano. Nosotros somos antiimperialistas, revolucionarios, bolivarianos, y cada día somos más y lo somos en mayor profundidad”.

La batalla es contra el imperio

Desde la avenida Bolívar de Caracas y ante una multitud que marchó para conmemorar los 14 años de la rebelión cívico-militar, Chávez destacó un 4 de febrero de 2006, indicó “esta batalla nuestra es en verdad contra el imperio norteamericano y que vamos a necesitar mucha astucia, mucha inteligencia, mucho talento estratégico, mucha unidad, mucha conciencia, mucho trabajo, todos los días para derrotar una vez más al imperio norteamericano y su pretensión de sabotearnos el proceso electoral del tres de diciembre de este año”.

Unidad, unidad

Desde el Paseo Monumental de Los Próceres, un 4 de febrero de 2007, cuando se realizó un desfile con motivo del XV Aniversario del Día de la Dignidad, reiteró el llamado a la unidad.

“Continuemos fortaleciendo la unidad, la unidad de la Fuerza Armada, la unidad del pueblo y de todos los factores revolucionarios de todas las corrientes políticas, de todas las corrientes y sectores sociales nacionalistas, bolivarianos, revolucionarios, socialistas. Unidad, unidad, unidad, esa debe ser nuestra divisa, proclamemos la unidad y construyámosla cada día con mayor extensión y con mayor profundidad, unidad decía Bolívar, sólo unidad nos falta para completar la obra de nuestra regeneración”, expresó.

El imperio no descansará

El 4 de febrero de 2008 desde la 41ª Brigada Blindada del estado Carabobo, indicó que: “el imperio no descansará compañeros, compañeras, camaradas, para tratar de frenar esta revolución que nació el 4 de febrero de 1992, y utilizará sus lacayos, utilizará y seguirá utilizando sus peones en distintas partes del mundo”.

En ese sentido recalcó que: “aquí mismo en Venezuela tenemos una quinta columna de pitiyanquis, de lacayos del imperialismo que todavía conservan un poder importante en sus manos, hay que reconocerlo, poderes mediáticos con los cuales todos los días bombardean a nuestro pueblo, y bombardean a nuestra sociedad (…) utilizando la muy conocida estrategia goebbeliana de repetir una mentira todos los días hasta que mucha gente comienza a creer que aquella mentira es verdad. Tratando de convencer al mundo de que Venezuela se está hundiendo, de que aquí hay una dictadura, de que este es un gobierno que viola los derechos humanos, que es un gobierno que persigue, tratando de que el mundo crea y de que nuestra pueblo también dude de los éxitos de nuestra revolución; repitiendo una y mil veces que Venezuela se hunde en la miseria, en la pobreza, en la corrupción, de todo eso tenemos todavía por supuesto, recibimos una herencia terrible de un país despedazado y hundido por esos mismos que nos atacan; pero nadie puede dudar, nadie debe dudar acerca de los grandes avances que en apenas 9 años ha logrado el gobierno revolucionario”.

Destacó que el “ataque adversario vendrá por todos los flancos, estamos obligados a frenar esos ataques y luego a derrotarlos con el contraataque revolucionario. Estamos obligados a hacerlo, todos unidos”.

Independencia, Independecia

En el 2010 desde el Patio de Honor de la Academia Militar de Venezuela, resaltó que “el 4 de febrero hoy es el pueblo todo, el 4 de febrero hoy, 18 años después, somos los soldados todos, cada soldado del Ejército Bolivariano, de la Armada Bolivariana, de la Aviación Bolivariana, de la Guardia Nacional Bolivariana, de las milicias bolivarianas debe llevar esa fecha 4 de febrero, ese código 4 de febrero como compromiso irrenunciable de batalla por la independencia de Venezuela, la independencia, la independencia, la independencia”.

 Psuv debe ser una organización coherente

El 4 de febrero de 2011 desde la avenida Sexagenaria, Valencia, estado Carabobo, manifestó “Hoy, la vanguardia, la vanguardia hay que sostenerla, hay que fortalecerla, la vanguardia hoy es el partido, tiene que serlo, una organización coherente, con un proyecto ideológico, político. El Partido Socialista tiene que convertirse en la gran vanguardia de los movimientos sociales, de los movimientos populares. Y lo voy a decir también, el Ejército, el Ejército y cuando digo el Ejército, me refiero también por supuesto, a la Marina de Guerra, a la Fuerza Aérea, a la Guardia Nacional y a la Milicia. El Ejército, tiene que seguir conformado como una vanguardia revolucionaria del pueblo”.

Añadió: “Y el pueblo organizado, el pueblo y esas distintas corrientes de lucha popular, los más diversos movimientos sociales, pero unidos”.

La Fanb es chavista

El 4 de febrero de 2012, precisamente cuando se cumplían 20 años de la Rebelión cívico-militar del 4F de 1992,  el Comandante Eterno, acudió por última vez a un acto público para conmemorar esta fecha. El evento tuvo lugar en el Paseo Monumental de Los Próceres en Caracas, desde ahí expresó: “Así como aquí en mi corazón está la Patria, está el pueblo venezolano, aquí en mi corazón está la Fuerza Armada Venezolana porque soy un soldado, eso es lo que yo soy en esencia, un soldado de esta Patria, de este pueblo. Y yo además estoy seguro que en el corazón de la Fuerza Armada Bolivariana de Venezuela ahí estoy yo también, en el corazón de la Fuerza Armada, y por eso lo vuelvo a decir, la Fuerza Armada Bolivariana es chavista, duélale a quien le duele, rásquese quien se rasque, dígase lo que se diga…”.

 Ese día se realizó el desfile en honor al Día de la Dignidad Nacional evento al que asistieron los presidentes de Cuba, Bolivia y Nicaragua, Raúl Castro, Evo Morales y Daniel Ortega, respectivamente, así como otras autoridades internacionales, Chávez, afirmó: “Y nosotros, pueblo y soldados, 20 años después aquí estamos, no nos queda más sino afincar el paso, afinar el rumbo y seguir la marcha con nuestros muertos dentro de nosotros mismos, con los que dieron su vida por esta Revolución y la siguen dando, con el juramento aquel que viene desde el Monte Sacro, el Samán de Güere, el Roble, el Samán, el juramento de los monolitos, el juramento de la Patria pues: No daremos descanso a nuestros brazos ni reposo a nuestras almas, hasta que hayamos liberado definitivamente a la Patria del atraso, del subdesarrollo y hayamos construido en esta tierra el socialismo de la nueva era, el socialismo del Siglo XXI”.

Un abrazo infinito para mi pueblo

Un año después Chávez recordó y conmemoró el 4 de febrero de 1992, a través de una carta, que fue leída por el entonces vicepresidente de la República, Nicolás Maduro, en la Plaza Pagüitas, en Caracas, lugar donde finalizó la movilización que tuvo lugar ese día en el Distrito Capital por motivo del XXI aniversario de la rebelión cívico-militar.

En la misiva, que fue reseñada en la página web del Psuv, Chávez expresó: “El 4 de febrero fue un día que generó fuerzas que todavía están en expansión, el 4 de febrero no ha terminado, su espíritu insumiso debe acompa- ñarnos cada día porque los poderes que enfrentamos desde hace más de dos décadas persisten aún en su intento de detener el curso de la historia en Venezuela, en nuestra América y en el mundo, son los poderes que amenazan con destruir a la humanidad y el planeta”.

También dijo: “El por ahora de hace 21 años es hoy un para siempre del pueblo bolivariano”.

El Comandante Eterno se despidió en su carta de la siguiente manera: “Desde mi corazón de soldado, vaya un abrazo infinito para mi Pueblo, para mi Fuerza Armada Nacional Bolivariana. Siéntanme entre ustedes, en este Día de la Dignidad Nacional; estoy con ustedes, llevando la boina roja y el brazalete tricolor, multiplicado en el amor popular, en el amor que me llena y me da vida”.

YULEIDYS HERNÁNDEZ TOLEDO

[email protected]

@yuletoledo

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