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AN no podrá complacer al imperialismo con reactivación del Tiar

Publicado: 1 de agosto de 2019 a las 12:30 | Última actualización: 1 de agosto de 2019 a las 12:42

La Asamblea Nacional venezolana, actualmente en desacato, no tiene competencias jurídicas para decretar la reincorporación a ese tratado que había sido denunciado en 2012 por el ejecutivo venezolano La Asamblea Nacional venezolana, actualmente en desacato, no tiene competencias jurídicas para decretar la reincorporación a ese tratado que había sido denunciado en 2012 por el ejecutivo venezolano

La Asamblea Nacional venezolana, actualmente en desacato, no tiene competencias jurídicas para decretar la reincorporación a ese tratado que había sido denunciado en 2012 por el ejecutivo venezolano
Sputnik

La actual Asamblea Nacional venezolana esta actuando en contra del interés nacional por mayoría de sus parlamentarios representantes de la oposición política, quienes pretenden reactivar un tratado internacional, solo por satisfacer apetencias imperiales del gobierno estadounidense empeñado en fracturar la democracia venezolana.

Estos parlamentarios integrantes de  la oposición reaccionaria con mayoría en el parlamento, desde su elección han adoptado una conducta contraria a la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, enfrentando los demás poderes públicos, desconociendo la separación de poderes y con ello los mandatos constitucionales que le asignan las atribuciones en el desempeño de sus funciones como parlamentarios.

En este sentido no es de extrañar que en un acto de absoluta barbarie y para congraciarse con las exigencias del imperialismo estadounidense, pretenden reactivar el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca TIAR, para lo cual el Poder Legislativo no tienen competencia, dado que la Constitución de la República, así como el Derecho Internacional Público, le asignan esas competencias es al Jefe del Estado, quien para el año 2012 al considerar que  el contenido del TIAR lesionaba los intereses del pueblo venezolano, colocando en riesgo su soberanía e independencia, decidió junto a Bolivia, Nicaragua y Ecuador  denunciarlo, es decir separarse, no formar parte de ese acuerdo, el mismo que ya había sido abandonado por México desde 2002.

Establece nuestra constitución que las relaciones internacionales las dirige el Poder Ejecutivo por intermedio del Presidente de la República quien es el jefe del Estado y Comandante en jefe de las Fuerza Armadas Nacionales, cuyas competencias son reconocidas en la comunidad internacional, donde también se reconoce que la única competencia que en materia política exterior tiene la Asamblea Nacional, es ratificar los tratados internacionales una vez hayan sido aprobados por el ejecutivo nacional, en ningún caso se le ha otorgado derechos para que reactiven algún acuerdo internacional que haya sido denunciado por quien dirige las relaciones exteriores de la República.

El Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca, TIAR o Tratado de Río,  firmado en 1947 tras la Segunda Guerra Mundial, suscribe un compromiso de defensa mutua entre países de las Américas ante cualquier ataque armado, pareciendo esto una reedición de la Doctrina Monroe de 1823 (América para los Americanos), considerando que un ataque sobre un estado miembro es un ataque sobre todos los miembros, donde sin embargo no se habla de un ataque por parte de un Estado americano, como esta acostumbrado Estados Unidos a  realizar ataques e invasiones sobre los países latinoamericanos y caribeños, a lo que muchos Estados Latinoamericanos han guardado silencio sepulcral, ante esa ignominia del pentágono contra  los países de la región.

Pero lo más importante es entender que la Asamblea Nacional venezolana, quien además de encontrarse actuando ilegalmente por desacato a una sentencia del Tribunal Supremo de Justicia TSJ, no tiene competencias jurídicas para decretar la reincorporación de Venezuela a ese tratado que había sido denunciado en el año 2012 por el ejecutivo venezolano, ni el propio tratado establece una forma de reincorporación de un Estado que se haya retirado, por lo cual estaríamos hablando nuevamente de usurpación de funciones del poder ejecutivo.

Muchas aberraciones se han venido cometiendo por la actual Directiva de la Asamblea Nacional, empezando porque su actual presidente el Diputado Juan Guaidó se ha auto proclamo presidente de la República, lo cual constituye la mayor usurpación de poder, debido a que el único presidente electo constitucionalmente por el pueblo, reconocido por los demás poderes públicos a excepción del Poder Legislativo e internacionalmente por  la ONU y la gran mayoría de los Estados-Naciones  de la comunidad internacional es el Presidente Nicolás Maduro Moro, quien goza de las competencias constitucionales para dirigir la política exterior así como decidir de acuerdo al interés nacional  la denuncia de cualquier tratado o la salida  de cualquier organismo multilateral como lo hizo con la OEA o como lo hiciera el Comandante Eterno Hugo Chávez en el año 2012 respecto al TIAR.

Es lamentable que el poder legislativo venezolano dominado por mayoría parlamentaria opositora, se haya dedicado desde su juramentación a actuar al margen de la ley y en contra del pueblo que la eligió, haciendo llamamientos a intervenciones externas por parte de potencias extranjeras, así como intentonas de subvertir la institucionalidad democrática nacional, lo cual refleja una vil conducta de  traición a la patria bolivariana.

RAFAEL SOSA VARGUILLA

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