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Carta a Diosdado: Por Erika Ortega Sanoja

Publicado: 15 de julio de 2020 a las 17:59 | Última actualización: 15 de julio de 2020 a las 18:13

Diosdado sigue ahí, incólume. Dispuesto a todo por cumplir hasta último momento el juramento que le hizo a su Comandante Diosdado sigue ahí, incólume. Dispuesto a todo por cumplir hasta último momento el juramento que le hizo a su Comandante

Diosdado sigue ahí, incólume. Dispuesto a todo por cumplir hasta último momento el juramento que le hizo a su Comandante
Con El Mazo Dando

Diosdado:

No lo voy a negar. Este es un golpe duro, muy difícil de soportar. Diosdado es como el tío con el que nos quedamos después de que el padre cambió de plano dejándonos huérfanos. Aunque lo queríamos y le teníamos mucho cariño, nunca quisimos perder a nuestro papá. Y Diosdado, nuestro tío, nunca imaginó que tendría que ayudar a encargarse de todos los hijos de su hermano. Y aún así lo hizo. En la hora más oscura de la Patria en más de 180 años, Diosdado se repartió el dolor en los bolsillos y ayudó al otro hermano, a Nicolás, a tratar de llevar el barco a puerto seguro.

Ha aguantado con fiereza cada uno de los embates que vinieron después de la trascendencia del Comandante. No ha sido poca cosa, nos cayeron todo tipo de plagas desde el mismo momento en que Chávez anunció su enfermedad y cambió de paisaje: corrupción, individualismo, sanciones, bloqueos, robos, sabotajes, despojos, reformismo, traiciones...

Pero Diosdado sigue ahí, incólume. Dispuesto a todo por cumplir hasta último momento el juramento que le hizo a su Comandante: garantizar la unidad de éste, su pueblo, en la lucha y la batalla para conseguir la victoria.

Así pues, saber que su salud está en riesgo, me duele, me indigna y, sí, lo reconozco, me hace sentir mucha rabia, porque sé que no es justo ni para él, ni para su familia, ni para sus seguidores, ni para Venezuela.

Una esperaría que ese virus infame que ha puesto en jaque al mundo entero, asuste primero a quienes desean ver la patria  invadida de marines gringos, o a quienes se dedican a pedir sanciones contra la nación, profundizando la asfixia del pueblo no solo chavista, sino también de aquel que es opositor. Pero no. Cual quinta columna, esta enfermedad pretende llevarse a un soldado que ha sabido hacer frente al imperialismo norteamericano en no pocas ocasiones y que ha repartido dosis de dignidad cada vez que han pretendido quebrar su lealtad. No han podido, ni podrán.

Ya algunos y algunas empiezan a festejar, como celebraron el cáncer al enfermarse el Comandante. Creen que si con los votos, con la violencia y con las armas no han podido, con el virus mortal lograrán sacarlo de juego.

Lo que no saben es que, aún en el supuesto negado de que por una mala jugada de lo que algunos llaman “destino” Diosdado partiere, ya nos ha dejado suficientes instrucciones sobre lo que debemos hacer en ese caso: recoger una y mil veces las banderas de la Revolución hasta hacerla IRREVERSIBLE.

Eso sí: con él comandando y conquistando palmo a palmo de una u otra forma la victoria que está por venir, pues de ésta, él sí saldrá.


¡Independencia y patria socialista!
¡Viviremos y VENCEREMOS!
#VenezuelaConDiosdado


Por: Érika Ortega Sanoja 

Periodista de RT

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