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Chavistamente: Chistes malos que no son

Publicado: 4 de abril de 2018 a las 18:28 | Última actualización: 27 de abril de 2018 a las 11:48


En el mundo decente y pensante del antichavismo, allá, del otro lado de la frontera y la talanquera, la exfiscal rubia oxigenada se abraza sonriente a Alvaro Uribe, el que le “faltó tiempo para invadir a Venezuela” –según dijo, “le faltaron cojones” –aclaró Chávez, siempre preciso en la palabra. Ella, que supongo se tropezó con el rey paraco cuando iba por en algún pasillo del congreso colombiano, que prestó uno de sus salones para hacer un tribunal bufo que enjuiciaría a Nicolás Maduro “por sus vinculación en el caso Odebretch”, aun cuando en ese caso no aparece el nombre de Nicolás por ningún lado, y sí a Juan Manuel Santos, presidente del país donde Maduro sería enjuiciado por un tribunal supremo de justicia venezolano, que se auto califica como “el legítimo” y que opera entre Coral Gables y Bogotá. No es un chiste.
Tampoco es un un chiste que la fiscal acusadora fuera la oxigenada que huyó con dejando una fiscalía que parecía más la guarida de Don Corleone, donde la extorsión era el pan suyo de cada día. Ni es un chiste que ella pretenda que la tomen en serio cuando acusa a Nicolás de violar derechos humanos, a la vez que le pela el diente a Alvaro Uribe Vélez. No es un chiste. De aquel lado de la talanquera, ridículos esperpentos como esos pasan como cosas serísimas y trascendentales, que nunca trascienden, que se olvidan y vuelta al principio, vuelta a meter la pata derecha, una y otra, y otra vez…
Tampoco es un chiste, aunque a Noe Pernía, un periodista saltador como la oxigenada, le parezca comiquísimo este tuit que publicó, cristianamente, el Domingo de Resurrección:
  “Un chiste maluco:
Dos vecinos hablaban acerca de la actividad de la Quema de Judas:
— ¿Qué Judas quemaron por tu casa?
— A un chavista que quería emigrar.
— ¡Ah, qué creativo! ¿Con qué hicieron el muñeco?
— ¿Había que hacer un muñeco?” -Y cierra con esas caritas amarillas llorando de la risa, para que no quede duda de que es muy cómico, para que no vengas a ponerte intenso y decir que quemar chavistas vivos no es un chiste, que en las guarimbas del 2017 quemaron a varios, Orlando Figueras el más emblemático porque su suplicio fue capturado en video, y aún así, no hubo una sola voz opositora que condenada tan abominable hecho, Ni una sola. Las voces que se alzaron de aquel lado fueron para justificarlo: ”No fue por chavista, sino porque se robó un celular”, “Si sabía que había protestas, para qué pasó por ahí”… Y peor que los justificadores fueron los que negaron el hecho, negándoles a las víctimas su derecho a la justicia. Sí, tampoco es un chiste que la Fiscal General en ejercicio en aquel momento, la que declaró que el video del asesinato de Figuera era un montaje, que eso no había pasado y que no había nada que imputar, fue la misma oxigenada que hoy abraza a Uribe, el papá de la fosa común más grande del mundo, La Macarena, con sus miles de muertos que, como Orlando Figuera, eran pobres, eran negros y tampoco existieron.
Y allí coinciden en su risa necrófila, la oxigenada, el paraco, y el periodista que hace unos días forzaba el llanto por el terrible caso las muertes en el incendio de la comisaría de Carabobo, que sí tendrán justicia, que sí tienen una fiscalía a imputó a los responsables, gracias a que la oxigenada ya no está cargo para imponer la impunidad y la injusticia.
Y para terminar con este set de chistes que no lo son, Julio Borges, de gira oootra vez por Europa, después de suplicar sanciones, sanciones y más sanciones contra nuestro país; después que su partido se negó a participar en las elecciones, declara a los medios que “Los venezolanos no queremos sanciones, queremos elecciones”, así con su ceja tan lavada.
No dan risa, dan vergüenza, pero ellos no saben lo que es eso, como tampoco saben qué es tener dignidad.
CAROLA CHÁVEZ