Cabezal Cabezal

Chavistamente: Cinismos

Publicado: 13 de junio de 2018 a las 14:22 | Última actualización: 13 de junio de 2018 a las 15:02

Nadie asume la muerte que flota y se hunde frente a sus costas, convirtiendo al mar Mediterráneo en el cementerio más grande y más triste del mundo Nadie asume la muerte que flota y se hunde frente a sus costas, convirtiendo al mar Mediterráneo en el cementerio más grande y más triste del mundo

Nadie asume la muerte que flota y se hunde frente a sus costas, convirtiendo al mar Mediterráneo en el cementerio más grande y más triste del mundo
Con el Mazo Dando

I. Cinismo a flote

Más de seiscientos hombres, mujeres, niños que huían a Europa, a bordo de un barco sin puerto dónde atracar; casi sin comida, sin agua. “¡Aquí no!“, dijeron tajantes y desvergonzados algunos gobiernos, mientras otros guardaban un silencio escalofriante que decía que ellos eran capaces de observar impávidos la muerte en cámara lenta de más de medio millar de personas. 

Como un cruel juego de pulso, Europa estira la goma. Nadie asume a favor la vida, nadie asume la muerte que flota y se hunde, flota y se hunde, flota y se hunde, frente a sus costas, convirtiendo al mar Mediterráneo en el cementerio más grande y más triste del mundo. 

Con la tragedia en frente, con la mayor crisis humanitaria del este siglo flotando en un mar, cuyas playas se visten de verano, con sombrillas de colores, chiringuitos de cocteles y fritangas, con turistas insolados, indolentes, que chapotean en aguas que son un caldo de muerte; Europa mira a otro lado, y grita horrorizada: ¡Crisis humanitaria! Y dice que eso no lo pueden permitir, que Europa, la civilizada, no puede permanecer impávida ante semejante sufrimiento humano, y manda millones de euros y manda a sus eurodiputados, no a las costas de Cádiz, no a Lampedusa, noooo; los manda a Cúcuta donde están los “refugiados” venezolanos que huyen del infierno del chavismo. Van los europeos y se retratan con gente cuya están ni de lejos en en el estado de miseria de tantísimos cucuteños, tantísimos colombianos que no tienen ni gobierno, ni Europa ni nadie que los atienda. Y montan campamentos de utilería y foto y foto y foto a los “refugiados“, cuyas condiciones físicas desmienten el relato de crisis terminal derive en una intervención salvadora y que se cubra el Caribe de desplazados flotantes, y que se hundan, y que se hundan y que se hundan… mientras ellos cierran sus puertos y miran a otro lado que necesite “salvación”.

II. Cinismo sádico

Una mujer venezolana, desesperada, protesta mostrando su seno amoratado a las cámaras. La señora tiene cáncer y no consigue medicinas para tratarlo. La acompañan dirigentes y medios antichavistas, esos que militan a favor del bloqueo y las sanciones. Esos que están erradamente convencidos de la tesis del Pentágono y del Departamento de Estado, que dice que asfixiando a Venezuela, cae el gobierno chavista.

Como los sociópatas de las películas de terror, abrazan a su víctima con cara de consternados, los mismos que gestionaron las sanciones que impiden que la señora tenga acceso a su tratamiento, que hasta hace apenas unos meses, era proporcionado por el gobierno a todo el que lo requiriera, con regularidad y gratuidad. Hasta que la “comunidad internacional“ empezó a asfixiarnos. 

“Las sanciones no afectan al pueblo venezolano”, dijeron y dicen, mientras documentan con sadismo cada una de sus criminales consecuencias y las coleccionan como barajitas, mientras pretenden culpar al gobierno que con los brazos atados, con las cuentan congeladas, se empeña en minimizar el sufrimiento que estas sanciones acarrean. 

Y celebran cuando los índices positivos de bienestar alcanzados por la revolución retroceden, y el empresariado exprime, y el comerciante corre la arruga a la gente, y la banca hace caja, como siempre, todos haciéndose los desgarrados por el sufrimiento del pueblo que pretenden aplastar. Y no hay una sola iniciativa a favor de la gente, a favor del país. Ellos calculan las ganancias que el sufrimiento ajeno les supondría y son tales, que no serán ellos los que eviten conveniente tormento. 

Todos se benefician, menos el que sufre. Así un país que no garantiza el tratamiento para el cáncer de sus ciudadanos, ofrece el tratamiento gratis a la señora venezolana. Y mil titulares beatifican al indolente gobernante que lava su cara a costa del sufrimiento ajeno. Y cada lágrima será para ellos un trofeo de caza, cada niño muerto, cada madre, cada hijo, cada padre, cada hermano… 

A ese nivel de maldad nos enfrentamos. No tenemos otra alternativa que no sea vencer. Y nosotros venceremos

CAROLA CHÁVEZ
@Tongorocho