¿Cuál es mejor? Una comparación de los sistemas electorales de Venezuela y Colombia

Las diferencias de lo que pasa con los votos en los dos países son obvias
Internet

08/06/2022 10:02 AM

Desde que llegó la Revolución Bolivariana el Gobierno colombiano se ha caracterizado por mantener un discurso hostil en contra de Venezuela que se agudiza en los períodos electorales, como parte de la instrucción recibida de Estados Unidos durante estos años.

Como se ha visto, califican al sistema venezolano como “poco confiable”, y que no posee la transparencia y veracidad que necesita un proceso electoral. Sin embargo, a la luz de los comicios celebrados en Colombia, el pasado domingo 29 de mayo, el mundo pudo observar el desarrollo de esa jornada con atención, en la que vieron episodios de violencia, uso de un método arcaico y de fácil transgresión, que está diseñado para que exista alternancia sólo los partidos conservadores o de derecha.

A razón de esto, se pueden destacar algunas comparaciones con el sistema electoral venezolano, que dejan evidencia del discurso sin fundamento que mantienen al respecto:

El tiempo

Al igual que todos los procesos electorales, desde hace 20 años, en Venezuela el resultado oficial se informa la misma noche y lo hace el Consejo Nacional Electoral (CNE). Los venezolanos no esperan días para tener cifras irreversibles de los comicios. En Colombia, aún en la madrugada, la información oficial arrojada por el portal del órgano competente reza: “…los boletines expedidos por la Registraduría Nacional del Estado Civil, durante el denominado preconteo, no son de carácter vinculante y tienen mero carácter informativo, por lo que no pueden considerarse como documentos electorales que definan una elección…”

Voto en blanco

En Venezuela existe la figura de voto nulo y además los ciudadanos tienen el derecho de abstenerse a participar en la jornada electoral. No está planteada la figura de voto en blanco.

El sistema electoral en Colombia permite a los ciudadanos que no quieran votar por ninguno de los candidatos sufragar en blanco, además del voto nulo. Sin embargo, siempre existen denuncias que se usa el total de los votos en blanco para  adjudicarlo al candidato de preferencia, por lo que esta figura podría usarse para hacer fraude.

Segunda vuelta

La legislación electoral en Venezuela plantea que gana quien tenga la mayoría simple de los votos. Los candidatos pueden triunfar sin haber obtenido más de la mitad de los sufragios.

En Colombia, se utiliza la segunda vuelta o balotaje, en caso de que ninguno de los candidatos logre ganar la mayoría absoluta (la mitad más uno de los votos efectivos). Esto significa que los dos aspirantes con más votos efectivos irán a unos segundos comicios en los que uno de ellos sería electo. Cuando esto ocurre, obliga a establecer alianzas entre los antiguos candidatos de la primera vuelta y los que sí pasaron a la segunda; esto se ha convertido en una estrategia para asegurar la permanencia de la derecha en el poder.

 Sistema Automatizado de Votación (SAV)

 El voto electrónico que se usa en Venezuela presenta ventajas para el proceso electoral, tales como la de realizar el escrutinio en forma inmediata, brindar altos niveles de seguridad y confiabilidad, permitir el ahorro en el uso de boletas electorales, usar las mismas máquinas de votación para diversos procesos y posibilitar una fácil y segura auditoría de sí mismo.

Las auditorías (acciones que no se hacen en elecciones en países como Estados Unidos o Colombia en donde la gente vota por correo y a través de fotocopias, por ejemplo) se ejecutan antes, durante y después de las votaciones, se realizan con la participación de todas la partes involucradas; para llevarlas a cabo, en nuestro país, se toma el 54% de las mesas electorales y hasta un 99% de las mismas, si es necesario.

Auditorías en Venezuela

Las pruebas previas, según información del portal CNE, son: Auditoría del Software de Máquina de Votación; Auditoría de Archivos de Máquinas de Votación; Auditoría de Datos de Electores, en donde se verifica la calidad de las huellas digitales de los votantes; Auditoría de Producción (Programación) de Máquinas de Votación; Auditoría de Infraestructura Tecnológica Electoral; Auditoría de Pre Despacho (simulación del acto de votación); Auditoría de puesta a cero de los Centros Nacionales de Totalización; Auditoría de Telecomunicaciones en donde se revisa la seguridad con la que viajarán los votos desde la máquina hasta los Centros Nacionales de Totalización.

Durante el evento comicial se hace una verificación en donde los miembros de mesas, acompañado de los testigos electorales de cada partido toman una muestra del 54% de las máquinas de votación para comprobar que no haya discrepancia en los datos contenidos en el acta de escrutinio impresa por la máquina de votación y los comprobantes de voto contenidos en la caja de resguardo. Esta verificación se realiza luego de transmitido todo el escrutinio, el mismo día de las elecciones.

Las verificaciones postelectorales contemplan la comparación de la configuración de los sistemas de transmisión con la que fue auditada antes de la elección, a fin de verificar que se haya utilizado ésta última. Se verifica que se haya cumplido con el procedimiento previsto en la verificación ciudadana. También se verifica y certifica que las electoras y los electores que ejercieron el sufragio estaban inscritos en el Registro Electoral (RE) y que una persona no haya votado más de una vez.

Por el contrario, en las declaraciones del señor Juan Carlos Galindo, máxima autoridad de la Registraduría Nacional, de Colombia, afirmó en una oportunidad que “los ciudadanos podían llevar su copia del tarjetón para elegir a su candidato, el único requisito para que el voto tenga validez era la firma de los jurados de la mesa electoral en la papeleta…”, señaló la autoridad al corresponsal de BBC Mundo.

Además de lo expuesto, las cifras de participación, mesas habilitadas, número de votantes, automatización y tiempos de entrega de los resultados oficiales, evidencian claramente el nivel que posee el sistema electoral venezolano, con respecto, en este caso, al de Colombia.

REDACCIÓN MAZO / AMELYREN BASABE


 


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