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¡Culebrón! Vacílese la telenovela de Benjamín Scharifker con Fedecámaras y Conindustria

Publicado: 6 de junio de 2019 a las 15:28 | Última actualización: 6 de junio de 2019 a las 15:37

Benjamín Scharifker sabe que su papel no es decir la verdad sino echar leña al fuego y apelar al triste espectáculo de la falsedad en su más triste capítulo Benjamín Scharifker sabe que su papel no es decir la verdad sino echar leña al fuego y apelar al triste espectáculo de la falsedad en su más triste capítulo

Benjamín Scharifker sabe que su papel no es decir la verdad sino echar leña al fuego y apelar al triste espectáculo de la falsedad en su más triste capítulo
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Las patas cortas de las mentiras de la oposición no solo son muy cortas realmente, sino también muy burdas. Ni aquellos como el rector de la Universidad Metropolitana (Unimet), Benjamín Scharifker, se diferencian del resto de esa jauría irracional.

Invitado a declarar en el canal TelevenScharifker no solo ocultó las razones por las cuales "no ingresan insumos desde afuera", como alimentos, medicinas, "para poder sostener la vida de los venezolanos", sino que adicionó que "la capacidad productiva de la empresa venezolana según Conindustria, Fedecámaras, anda en un 20% al 25%".

En este punto vale la pena detenerse y preguntarse: ¿Por qué Conindustria y Fedecámaras están paralizadas? ¿Quiémes están detrás de estas organizaciones empresariales? ¿Acaso pertenecen al Estado venezolano?

Las respuestas a estas interrogantes las conoces el propio Benjamín Scharifker pero como su papel no es decir la verdad sino echar leña al fuego, entonces apela al triste espectáculo de la falsedad en su más triste capítulo.

Sabe muy bien, él, que la empresa privada en Venezuela siempre fue y es parasitaria; que vive a costa del Estado. Y que debido a ello nunca se desarrolló de manera consolidada como sí ocurre en otros países. Y sabe igualmente que motivado a ello, le pega fuertemente la crisis inducida por Estados Unidos. 

Por ello, como dice él mismo, "tenemos una capacidad de producción ociosa de la industria”. Es por eso y no por otra cosa. Si la empresa privada en Venezuela fuese realmente capitalista y no parasitaria, otro gallo cantaría. Scharifker está consciente de esa realidad que prefiere ocultar a la hora de usar mentiras para favorecer a quienes desean jugar a la desestabilización. Su hijo, entre ellos.

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