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El Sol de Bolívar

Publicado: 24 de julio de 2020 a las 09:04 | Última actualización: 24 de julio de 2020 a las 09:19

"El Sol de Simón Bolívar hoy brilla resplandeciente contra el imperio invasor, la oposición barata y los necios locales que trabajan en la oscuridad de sus traiciones" "El Sol de Simón Bolívar hoy brilla resplandeciente contra el imperio invasor, la oposición barata y los necios locales que trabajan en la oscuridad de sus traiciones"

"El Sol de Simón Bolívar hoy brilla resplandeciente contra el imperio invasor, la oposición barata y los necios locales que trabajan en la oscuridad de sus traiciones"
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Cuarenta y siete veces Simón Bolívar hizo la circunvalación al sol, durante  47 periplos solares, es decir 17.507 días de vida terrenal, arrebató al imperio más poderoso de ese entonces un territorio cinco veces más grande que Europa, dándole  libre albedrio y soberano poder a los dieciséis millones de habitantes que lo poblaban. Fue el fin de 300 años de saqueo, esclavitud y genocidio.

Recorrió dieciocho mil leguas y media a caballo lo que equivale a dos veces y media la vuelta a la circunferencia de la tierra. Desde Caracas hasta Lima traza un andar de  6.500 kilómetros lineales. Salió con vida en más de una centena de emboscadas y varios atentados; comando 472 acciones militares, 75 de las cuales fueron  grandes batallas, corriendo riesgo de morir en 25 de ellas.

Antes de salir el sol, diariamente dictaba a sus seis amanuenses más de una docena de cartas en cuatro idiomas distintos  que dominaba con fluidez. Están documentadas más de 6.700, existen en archivo 2.635 de ellas y se conocen 95 de sus proclamas. En el naufragio de Felipe Larrazábal se perdieron dos baúles de sus manuscritos, en Quito quedaron abandonados 600 volúmenes de su biblioteca de caminos. Fue redactor de tres constituciones y fundador del Correo del Orinoco. Es el padre indiscutible de la Gran Colombia y Libertador de seis naciones soberanas e independientes: Venezuela, Nueva Granada, Perú, Bolivia, Ecuador y Panamá.

Después de cumplida su obra, como Jefe de Estado, fue tajante en no cobrar trofeos de guerra por las victorias alcanzadas. El millón de pesos oro que le otorgó la ciudad de Lima los asignó al establecimiento  de un sistema educativo de carácter universal para el pueblo, al  pago de los sueldos atrasados de  sus soldados y oficiales. La nobleza limeña se opuso solapadamente al cumplimiento de esa novedosa y democrática disposición.

El sueldo de 30.000 pesos que le otorgó el Gobierno de la Gran Colombia con sede en Bogotá lo distribuyó principalmente entre viudas, huérfanos, mutilados de guerras y  civiles desvalidos. La rancia godarria bogotana nunca pagó.

Durante su última visita a Caracas en 1827, dispuso, con sus ya agotados haberes, la creación de la Universidad Central de Venezuela. El Dr. José María Vargas llevó a cabo esta magno proyecto al pie de la letra.

Bolívar invirtió, desde 1810 hasta 1830, todas sus energías y fortuna personal en la construcción de una patria grande, en la consolidación de una América Unida republicana, soberana y libre de imperios o de cualquier tipo de dominación extranjera.

En época de la post guerra de independencia (1825-1830) reinó la anarquía, se desató la danza de los ególatras insuflados de los méritos inexistentes o insuficientes. En territorio suramericano se libraron más de 1.200 enfrentamientos contra los realistas. Al sonar las trompetas de la victoria patriota salieron los camuflados,  los indecisos, los blandengues,  los que nunca aportan ni arriesgan nada. En bandada corrieron rendir pleitesías a las espadas de Bolívar, Sucre, Páez, San Martín, Artigas y O´Higgins. Detrás de los aduladores reina la hipocresía.

A Bolívar le llovieron los conspiradores de oficio con sus propuestas, insinuaciones, tentadoras ofertas y proyectos de  golpes de Estado para que se coronara Rey de la Gran Colombia. En los pasillos de los palacios de gobierno de Bogotá, Quito, Lima y Caracas se escenificaron los atentados, sainetes políticos, empujones administrativos y  zancadillas de salón.

Bolívar consciente de las intrincadas conspiraciones, dio golpes de timón para salvar su obra. Era una naciente gran nación atacada por el morbo de la mala praxis administrativa. Santander y su entorno de poder habían despilfarrado y malversado los empréstitos solicitados a Inglaterra. Las arcas estaban vacías, el tesoro público saqueado y el pueblo pasaba hambre.

No obstante logró reforzar los hilos conductores que mantenían la unión y les propinó un recalcitrante y rotundo ¡NO! La corona de la contradicción puesta sobre su ingenio era una ridícula farsa a la que no se prestó. Suficientes títulos nobiliarios y testas coronadas habían rodado bajo la guillotina de Francia. Evitó a toda costa una gran guerra civil, inclusive al precio de su propia  vida.

Esto provocó la reacción de los conspiradores que desataron un aparato de propaganda sucia contra El Libertador.  Bogotá y Lima hicieron gala de sus mejores insultos vociferados por voces mercenarias, se financiaron pintas callejeras y papeletas, se pagaron fusilamientos de utilería y publicaciones que arremetieron contra el prestigio de oro y la honestidad de acero de Bolívar.

El Dr. Vicente Lecuna,  en su obra: “Catalogo de Errores y Calumnias en la Vida de Bolívar”, contabiliza y desbarata varios cientos de estas infamias. Es un catálogo de injurias agrupadas en tres voluminosos tomos con todos los documentos apócrifos confeccionados a mansalva, firmas falsificadas y publicaciones repletas de basura que han ido a parar al chiquero del olvido por baratos y fantasiosos. Folletines cargados de falsos testimonios y supuestos de hechos inventados. Pasquines elaborados por los caga tintas antecesores de la perrera mediática internacional que hoy  sigue ladrando desaforada el paso invencible de la Revolución Bolivariana.

Al cumplirse, este 24 de julio, 237 vueltas al sol de su venida a este valle de sus primeros pasos, Simón José Antonio de la Santísima Trinidad Bolívar  Palacios y Blanco, el inquieto huérfano que nos libertó,  irradia con su   presencia el sol inmortal de las miles de  batallas que nos tocan ganar.

El Sol de Simón Bolívar hoy brilla resplandeciente contra el imperio invasor, la oposición barata y los necios locales que trabajan en la oscuridad de sus traiciones.  El Sol de sus proezas  acompaña al pueblo bolivariano a todo evento y a todo trance.

¡Nosotros Venceremos!

ALEJANDRO CARRILLO GARCÍA

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