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Estado Nación o neoliberalismo renovado

Publicado: 1 de mayo de 2018 a las 18:35 | Última actualización: 1 de mayo de 2018 a las 18:41

Constituyente María Alejandra Díaz Constituyente María Alejandra Díaz

Constituyente María Alejandra Díaz
Foto: Archivo

La década de los 90 se caracterizó  por la aplicación del Consenso de Washington, con paquetes neoliberales, hiperinflación, devaluación, ola de privatizaciones, lo que generó un cóctel de exclusión, mayor pobreza y una alta presión social cuya debilidad fue la ausencia de balance y sensibilidad social. 

Venezuela se levanta contra este plan en 1989 y se forja a partir de allí el surgimiento de un nuevo linaje libertario con la expresión de rebeldía de Chávez en el 92 y luego en el 99 su propuesta Constituyente y la Constitución como una sustracción temporal humanista contra la propuesta globalizadora de la corporatocracia mundial. 

Esta propuesta emancipadora, su discurso soberanista histórico e independentista basado en la ética, con valores integracionistas, sociales y de recuperación de la propiedad sobre los recursos naturales significó un rompimiento con el capital depredador, caracterizado por un desarrollismo social, basado el distribución el ingreso petrolero, disminución del peso de la deuda, reducción de la desigualdad social, la pobreza y mejora de todos los indicadores sociales y materiales, así como el nivel de desarrollo traducido en inclusión de las grandes mayorías antes depauperadas.

Ese empuje se logra  entre otras  cosas, gracias a la expansión crediticia de la Reserva Federal lo que significó un aumento del consumo mundial, recuperación de los precios del petróleo, energía aprovechada por Chávez para crecer y distribuir justamente el ingreso mejorando la calidad y el nivel de vida de la población: 34% pasó a engrosar el sector denominado clase media. 

La debilidad del modelo fue seguir dependiendo de la Reserva federal, la volatilidad del mercado energético y nuestro histórico bajo nivel de juridicidad, corrupción, falta de controles y seguimiento a la gestión pública, modalidades de ralentización y obstrucción para evitar el desarrollo endógeno planteado por Chávez.

Luego de su asesinato, se desatan los mil demonios: ataque a la moneda, hiperinflación inducida, contrabando, devaluación, corrupción, sistema financiero hostil, ataques comunicacionales, psicológicos, violencia callejera planificada, bloqueo a rutas de distribución de alimentos y centros de producción, quintas columnas inmersas en la gestión de PDVSA, CANTV, MOVILNET, ELECTRICIDAD, HIDROCAPITAL, SISTEMA DE TRANSPORTE PUBLICO) es decir, una demolición controlada de la institucionalidad y de la vida cotidiana, para luego justificar su privatización entregando la soberanía.

Tormenta perfecta: problema- reacción- solución, donde se nos oferta que para salir del caos y la ingobernabilidad, debemos creer en soluciones liberales que prometen mayor libertad al margen del así calificado por ellos “despótico Estado Nación”.

Una de esas   promesas es el Bitcoin cuyos defensores alegan “es el poder cósmico desatado,  más fuerte que una bomba atómica, que ni la unión de todos los Estados Nación podrá detener”. 

¿Será que todo este dispositivo diseñado sobre nuestro país pretende reorganizar el espacio social para homogeneizarnos y estandarizarnos en un nuevo espacio social desterritorializado que sustituya al Estado Nación y a la soberanía nacional?

¿Será que buscan desplazar al Estado  en beneficio de un nuevo sistema de poder que fragmenta el territorio social desmantelando el Estado social benefactor y protector? Será el Bitcoin la expresión de un “neoliberalismo radical que es pues necesariamente anarquista en la medida que quiere remover todo obstáculo para construir una sociedad de individuos en la cual el único poder sea el corporativo que brota de las decisiones individuales de una verdadera sociedad orwelliana donde todos los agentes deciden libremente, pero unos deciden  más libremente que otros y no quieren compartir esta mayor libertad de decisión con ese despotismo arcaico que es el Estado”(Del Búfalo).

Como Constitucionalista y Constituyente advertimos sobre estrategias de trasbordo ideológico inadvertido desplegadas para hacernos creer que la mayor libertad individual (soberanía individual) frente al Estado, es una panacea y no un abismo para rendirnos frente a la corporatocracia mundial.

MARIA ALEJANDRA DÍAZ

Constituyente