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Estado: ¿Protector o Mínimo?

Publicado: 9 de mayo de 2018 a las 06:04 | Última actualización: 9 de mayo de 2018 a las 06:16

María Alejandra  Díaz María Alejandra  Díaz

María Alejandra Díaz
Foto: Internet

La sociedad capitalista manifiesta un conflicto de poderes: capital y trabajo transformados en lucha por la apropiación del excedente, haciéndonos creer que la acumulación de ganancia es una noble forma de restaurar la dignidad humana.

En respuesta a la opresión y explotación del capitalismo irrumpe el Estado Social de Derecho y de Justicia, modelo de ruptura al ciclo de pobreza mediante la prestación de servicios a la población, en especial los sectores más vulnerables, garantizando la redistribución de los recursos económicos a los excluidos.

Menudo inconveniente tienen los demoledores de oficio: las conquistas sociales, económicas y culturales alcanzadas son irreversibles, independientemente de las variables del modelo económico, la igualdad material es un principio constitucional,  fundamento y núcleo duro en el que se asienta el  nuevo espíritu  de la constitucionalidad venezolana.

Para enfrentar este escollo el Capital y sus aliados (internos y externos) necesitan minimizar y eliminar de cualquier forma los efectos del Estado benefactor y protector, es un sabotaje a la reestructuración, funcionamiento y desarrollo del mercado como dogma neoliberal y acumulación ad infinitum de las ganancias pretendidas.

Por ello diseñaron una guerra privada, desequilibrio económico manipulado con márgenes brutales de ganancia, bajo un esquema de aumentos arbitrarios de precios, a la par de diluir el poder adquisitivo y debilitar la moneda nacional, al punto que el costo de un frasco de mayonesa equivale al salario mínimo de un obrero, y una paleta contentiva de 1080 frascos paga el salario integral de 540 obreros, llevando el costo de producción a cero.

Es la suspensión de hecho del Estado protector, sobre todo de la justa distribución de riqueza (112 CRBV). Los oligopolios y monopolios, mediante esa hiperinflación inducida desquiciaron el sistema de intercambio y precios, expresión real del conflicto distributivo entre el capital y el trabajo, entre la tasa de ganancia y el salario, apropiándose indebida e ilegítimamente del ingreso de los trabajadores, autovaloración del trabajo, expropiando mayor plusvalía. Se trata de una estrategia que ya no se propone eliminar la pobreza… sino que busca establecer una coexistencia pacífica con ella para asegurar una tasa de beneficio idónea para el crecimiento a expensas del ingreso laboral. (Del Búfalo).

Esta liberalización de precios unilateral y de facto pulveriza el salario real, por ello la responsabilidad del Estado es ineludible: Congelar precios y eliminación de un cero en sus cifras actuales, entre otras medidas urgentes que enfrenten las ilegales acciones de los capitalistas en esta guerra irrestricta contra el Bienestar del Pueblo.

 

 

MARIA ALEJANDRA DÍAZ

CONSTITUYENTE.

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