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La ultra-derecha colombiana es el primer objetivo a neutralizar para ganar la guerra al imperialismo

Publicado: 7 de noviembre de 2018 a las 12:52 | Última actualización: 7 de noviembre de 2018 a las 13:07

La ultra-derecha colombiana, representada por el centro democrático, pretende agredir a Venezuela como alternativa para mantener el negocio de comercialización de armas, entre otras cosas La ultra-derecha colombiana, representada por el centro democrático, pretende agredir a Venezuela como alternativa para mantener el negocio de comercialización de armas, entre otras cosas

La ultra-derecha colombiana, representada por el centro democrático, pretende agredir a Venezuela como alternativa para mantener el negocio de comercialización de armas, entre otras cosas
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Escenarios planteados por analistas venezolanos, en relación a una eventual intervención armada en Venezuela, han llegado inclusive a mencionar algunas hipótesis de perdida de territorio, además del control sobre los recursos mineros e hidrocarburos por parte de transnacionales, pero no hacen énfasis en decir a la población que una intervención militar por parte del gobierno de Estados Unidos y el apoyo incondicional, entusiasta del gobierno colombiano ocasionaría una catástrofe política en toda la región latinoamericana y caribeña.

Es lamentable que el gobierno colombiano sea el mayor colaborador para una intervención armada contra un país hermano, colocando a su pueblo como carne de cañón al servicio de una potencia extranjera que solo busca beneficios económicos.

Venezuela jamás le ha declarado la guerra a nadie, las veces que ha salido a luchar fuera de su territorio es para defender los derechos de los pueblos oprimidos por el colonialismo o imperialismo.

La ultra-derecha colombiana, representada por el centro democrático, pretende agredir a Venezuela como alternativa para mantener el negocio de comercialización de armas, dado que una vez que fueron desmovilizada las FARC- EP, necesitan reinventarse un enemigo para justificar su tesis belicista, y obtener beneficios económicos rentables.

En un escenario de Guerra con Venezuela, Colombia tendría que comprar armamentos y aviones, pagar asesoría militar y tecnología de punta a USA, y por supuesto le tocaría poner los muertos que seguramente se tendrán que producir, porque los venezolanos somos manso pero no mensos, saldremos a defender la patria de cualquier sátrapa que la agreda y cuando Colombia sea un pilar de escombros, el pueblo colombiano tendrá que seguir pagando a las empresas del imperio la reconstrucción de su propio país.

En Venezuela no se apuesta a la confrontación bélica, no por miedo, sino porque toda guerra es el fracaso de la política, de la diplomacia; es el reconocimiento de que los políticos son unos ineptos, por eso si Pacho Santos quiere guerra con Venezuela, si Álvaro Uribe y José Obdulio y toda las alimañas del centro democrático quieren atacar a Venezuela, deberían ellos ponerse el camuflado y venir con sus hijos y sus mujeres a pelear, no lanzar forzosamente al pueblo colombiano que vive luchando ética, moral y socialmente contra esa oligarquía rancia para ganar la guerra contra el hambre, el maltrato y desnutrición infantil donde cada día las cifras de muertes son mayores por estas causas y donde más de 13 millones de colombianos viven bajo la línea de pobreza y 3 millones viven en la miseria absoluta.

Pero, mientras esto sucede el gobierno de Iván Duque esta invirtiendo 3 mil millones de pesos en la compra de armas a Donald Trump, financiando campañas mediáticas contra los venezolanos, designando enviados especiales al mundo belicista para planificar como derrocar al gobierno venezolano.

En este sentido la estrategia venezolana, debe estar diseñada para desintegrar, o aniquilar la alianza que la ultra-derecha colombiana mantiene hacia los objetivos de la guerra siendo el principal instrumento realmente posible del imperialismo en esta zona de paz.

En todo caso, nuestra tesis de paz, de multilateralidad e integridad latinoamericana nos permite entender que la guerra es para imbéciles, que con la plata que Iván Duque está gastando para agredir a Venezuela, podría resolver el problema de la hambruna y la desnutrición de los niños en la guajira, la situación de los ancianos de su país, o los problemas que están impidiendo la construcción de esa anhelada paz con los grupos paramilitares que no solo atacan a los líderes sociales colombianos sino que lo hacen hacia nuestro territorio, seguramente por ordenes de las élites gobernantes desde la Casa de Nariño o por quienes la estimulan desde el imperialismo o desde la derecha venezolana que hoy se ha aliado a los intereses más ruines de la narco oligarquía bogotana.

RAFAEL SOSA VARGUILLA 

@rafaeliginio