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Malaverismo: Setenta y ocho años de soledad

Publicado: 15 de septiembre de 2019 a las 06:00 | Última actualización: 14 de septiembre de 2019 a las 22:33

Sin pena ni gloria pasó el aniversario 78 de Acción Democrática Sin pena ni gloria pasó el aniversario 78 de Acción Democrática

Sin pena ni gloria pasó el aniversario 78 de Acción Democrática

El viernes 13, cuando el partido Acción Democrática cumplió 78 años de fundando, Atanasio Buendía, se sintió triste y abandonado, porque su partido ya no era el mismo de las Romerías Blancas, y ahora estaba apoyando a un diputado autoproclamado presidente que se retrata con narco paramilitares y no sabe explicar por qué lo hizo.

Muchos años después, frente al carnet de Acción Democrática, el adeco Atanasio Buendía, había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer la Romería Blanca.

Allí estaba sentado en su ture, en la puerta de su casa, en El Tirano, Isla de Margarita, con la cara gacha y la mirada perdida.

-No hay derecho. Este Ramos Allup acabó con el partido del pueblo

Así dice cuando me le acerco. Guarda su carnet del partido en el bolsillo de la camisa y sigue diciendo:

-No sé cuántos años tiene como secretario general del partido. Solo sé que se dedicó a acabar con él. Un partido que era la alegría de nosotros. Un partido donde estuvo ese gran líder que fue Rómulo Betancourt, y llegó este hombre y lo destrozó. Ahora uno no sabe si el que está cumpliendo años es el partido o es él, porque desde hace muchos años es el que lleva la voz cantante. Habla y dice sus cosas tratando de imitar el gran líder que fue Betancourt, pero sabe que no puede con él.

Dirige su mirada al mar que lo tiene al frente. Rememora y dice:

- Aquellas Romerías Blancas formaban parte de la tradición del partido, ahora van cuatro gatos a la casa del partido en El Paraíso, en Caracas, a escucharlo a él. Allí estuvo casi solo, hablando como un loco y amenazando siempre a Maduro. Ya antes, cuando fue presidente de la Asamblea Nacional en Desacato, perdón, Asamblea Nacional, dijo que en seis meses salían de Maduro, después dijo que él no había dicho eso. Antes también había prometido unas pruebas para demostrar que hubo fraude en el referéndum, y nunca las mostró, y sigue diciendo cosas, es cierto, que un político no tiene que decir siempre la verdad, pero diciendo mentiras, Ramos Allup abusa.

La señora de Atanasio se acerca con dos tazas de café y nos las ofrece, y ve tan triste a Atanasio y le dice:

-Tampoco es para que te pongas a llorar Atanasio. Ya eso se acabó, mijito.- Y se marcha.

Atanasio Buendía toma un sorbo de café y dice:

-Eso no se le hace a un partido como AD.

En el pueblo nadie se acordó de los 78 años del partido. Ni una bandera blanca se vio por ninguna parte. Aquel viernes 13 era un viernes normal en el pueblo.

-Para mí fue una especie de viernes negro- dijo Atanasio, y sigue con la mirada perdida en el mar.

Dicen que Atanasio, el viernes 13, colocó el himno del partido en un aparato de sonido que tiene en su casa, pero que su esposa Chepona, en cuanto lo escuchó lo apagó y dijo:

-Eso empava. En esta casa no se escucha más esa cosa. Y quema ese carnet, que de nada te sirve.

El hombre, en su tristeza, saca otra vez el carnet del partido y lo mira. Se queda un rato viéndolo y luego lo vuelve a guardar en el bolsillo.

-Lo peor es que este Ramos Allup le levantó el brazo al autoproclamado, eso no se había visto nunca en el partido. Y ahora, en el 78 aniversario, solo estaban allí cuatro gatos acompañándolo. Y menos mal que el escándalo de las fotos del autoproclamado con los miembros de la banda de Los Rastrojos, permitió que nadie se acordara del fracaso de nuestro aniversario. Y después, Ramos Allup justificando esas fotos. Es lo peor que le ha pasado al partido. De paso, uno no sabe quién se desprestigió más en esas fotos, si la banda de Los Rastrojos, o la banda de Los Autoproclamados.

Se pone de pie. Me mira y dice:

-Estos setenta y ocho años los pasamos en soledad. Mucha soledad y tristeza, y unas ganas inmensas de ponerme a llorar.

Toma su ture y se va con él rumbo a su casa.

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