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Malaverismos: Almagro y Ramos Allup presidentes

Publicado: 22 de marzo de 2020 a las 06:00 | Última actualización: 22 de marzo de 2020 a las 01:15

Repicó el teléfono, como siempre, con el himno del partido, "adelante a luchar miliciano", y lo tomó Repicó el teléfono, como siempre, con el himno del partido, "adelante a luchar miliciano", y lo tomó

Repicó el teléfono, como siempre, con el himno del partido, "adelante a luchar miliciano", y lo tomó
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Cuando Ramos Allup se enteró de que Trump había reelegido a Luis Almagro como Secretario General de la OEA, comenzó a llamar a sus amigos porque él también, como Almagro, puede ser Presidente, pero de Venezuela. Lo que pasa es que, por la cuarentena, no se ha podido reunir con nadie.

-Este Trump sí es verraco, en lo que va de año ya ha elegido dos presidentes, al interino de aquí y a Almagro en la OEA, porque eso de ser Secretario General, es ser Presidente, como yo en AD.- Así dijo Ramos Allup cuando vio la noticia en su televisor pantalla plana de 72 pulgadas donde tenía el canal CNN.

Después apagó el televisor y estuvo meditando mientras colocaba en su lugar el libro Venezuela Política y Petróleo, de Rómulo Betancourt, libro que ha leído más de cien veces. Una vez que colocó el libro al lado de los dos tomos de Memorias de un venezolano de la decadencia, se dijo:

-Almagro, que por cierto, todavía tengo por allí el taburete donde nos sentaron para ver la sesión de la OEA donde pedíamos  la aplicación de la Carta Interamericana contra Venezuela, y no nos dejaron entrar, pero él me regaló un taburete donde pude ver la sesión junto con Rafael Poleo, Luis Florido y William Dávila, a lo que he llegado yo, a reunirme con esa gente, Rómulo que me perdone, pero en verdad que eso no se hace.

Pensó en llamar a una reunión para plantear su candidatura nacional como candidato de la unidad para las presidenciales, porque él iba como candidato a diputado en las elecciones parlamentarias, y desde allí tendría más fuerza para ser el candidato de la unidad nacional de la oposición, “y mosca con las siglas, no me vaya a salir una vaina rara por ahí como ese Comando Unificado de La Oposición, que nos tuvo una semana de primeros en Twitter”. -Así pensó en voz alta.

Repicó el teléfono, como siempre, con el himno del partido, "adelante a luchar miliciano", y lo tomó. Era Edgard Zambrano, quien lo llamaba.

- Zambranito, esta cuarentana me tiene mal. Yo no puedo estar sin mis masas en la calle.

- Por eso te llamo. Ahora que Trump eligió a Almagro, otra vez, como Secretario General, o sea presidente de la OEA, yo creo que es tu chance para lanzarte a la presidencia.

- Justamente en eso había pensado. Lo que pasa es que será después de la cuarentena cuando nos podamos reunir, porque tú sabes, en esta vaina de ahora, yo digo oposición poceta, y al otro día me estoy escuchando por todas partes, que de paso, yo no creo que sea el gobierno, sino que son los mismos compañeros que te tiran todos los puñales a matar.

- Eso era todo, presidente- le digo Zambrano.

- Se escucha bien la vaina.- dijo Ramos Allup.

- ¿Qué?- Preguntó Zambrano.

- Eso de presidente.

- De paso, Presidente, usted no sabrá cómo se pone uno en contacto con ese grupo de expertos en coronavirus que nombró Guaidó, para ver si atienden a una comadre mía.

- Por favor, Zambranito, ¿y tú vas a ponerte en las manos de esos locos? Déjate de vaina, hazle caso al gobierno y que te atiendan a esa comadre ellos, porque con este Guaidó no se consigue nada.

- Es verdad, presidente. Hasta luego.

Ramos Allup colgó el celular y sintió que el teléfono estaba relinchando otra vez. Era Omar Barbosa quien lo llamaba.

- Compañero. Llegó su hora. Seguimos con Almagro en la OEA y solo falta usted como Presidente aquí, y esa es mi propuesta.

- Bueno, Barbosita, si el pueblo lo pide, hay que darle la razón al pueblo.

- Así es presidente. Lo malo es esta cuarentena que me tiene loco porque no soporto a esta gente que vive aquí.

- Ese tema mejor no lo toques, porque te pueden estar grabando y pierdes la familia. Mejor es conversar personalmente cuando esto pase.

- Hasta luego, presidente.

Y Ramos Allup, viendo la armadura falsa que compró en Toledo, España, se dijo:

-Carajo, dos llamadas proponiéndome como presidente, eso deja mucho que pensar. Voy a hablar con Schemel para que haga una pregunta en sus encuestas, ¿quién cree usted que debe ser el candidato de la oposición? Para comenzar  a medirme. Además, el partido que tiene más gente, alcaldes y gobernadores, es el mío.

En ese momento le repicó otra vez el teléfono, era Andrés Velásquez,

- ¿Qué te pasa, Andrés? ¿Qué me vas a  pedir?

- Nada, presidente, era para ver si Críspula está por ahí haciendo tequeños.

- Críspula no ha podido venir porque está haciendo mascarillas en su concejo comunal.

- Yo pensé que estaba ahí, porque yo corría el riesgo de contagiarme ese coronavirus con tal de comerme esos tequeños.

- Hasta luego, Andresito.- le dijo Ramos Allup y apagó su celular

Ramos Allup salió al jardín de su quinta La Pipa de Guatire, y vio que había unas Margaritas, y tomó una de esas flores. Y comenzó a deshojar su Margarita mientras decía:

-Se puede. No se puede. Se puede. No se puede. Se puede.

Desde la sala, su esposa, que estaba hablando por teléfono, lo veía mientras deshojaba la Margarita, y le dijo a la persona con quien conversaba.

-Esta cuarentena va a volver loco a mi Motorcito. Ahí está en el jardín deshojando Margaritas.


ROBERTO MALAVER

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