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Malaverismos: De cómo la oposición cenó con Donald Trump

Publicado: 16 de diciembre de 2018 a las 06:00 | Última actualización: 15 de diciembre de 2018 a las 17:23

Casa Blanca en Washington, EEUU Casa Blanca en Washington, EEUU

Casa Blanca en Washington, EEUU
Foto: Agencias

Angustiados, viendo partir el año 2018, la oposición apuesta por el 10 de enero, sin embargo, quieren cenar con Donald Trump para pedirle disculpas ante toda la ayuda que les ha dado con las sanciones al país y con los dólares que les ha enviado, y ellos, avergonzados, no han podido cumplir la promesa de sacar a Maduro del poder.

Como loco de carreta, caminaba Ismael García por una calle céntrica de Costa Rica. De repente sintió que repicaba su teléfono celular. Antes de tomarlo pensó: “Dios mío, que sea Ramos Allup, para ver si me da una ayudaíta”. Entonces respondió.

-Aquí, Ismael García, allá quién.

-Aquí, Ramos Allup.

-¡Milagro! ¡Milagro!.-Contestó Ismael García.

-¿Qué milagro te acabo de hacer, Ismael?

-Que justo estaba pensando en ti, para ver si me ayudabas, porque seguro ustedes están allá en Caracas comiendo hallacas y pernil, y yo me estoy comiendo un cable aquí en Costa Rica.

-Mira, Ismael, estamos aquí reunidos y decidimos encomendarte una misión. Misión Cena con Trump. Mañana te pasa buscando mi cuñao por el aeropuerto en Costa Rica. Tú conoces el avión de mi cuñao, ese que tiene la calcomanía de AD en el lado derecho. Así que atento. De allí te va a llevar a Washington, y tú tienes la misión de que Trump nos invite a cenar para agradecerle este fin de año 2018, toda esa ayuda que nos ha venido haciendo con las sanciones y los dólares que nos ha enviado. Lo único malo es que tú sabes, nosotros no hemos cumplido con lo que nos toca. Ok.

-Espera. Y ¿por qué yo?

-Es que tú eres el más indicado. Es decir, el que hace cualquier tipo de vaina inesperada. Saltas por aquí y por allá, y bueno, salta hasta Washington y nos haces ese favor. Ok

-Ok

De una vez, Ismael García se fue para el aeropuerto Internacional Juan Santamaría, y busco por allí cerca un cuarto barato para esperar en la mañana del día siguiente, al avión adeco del cuñao de Ramos Allup.

Mientras tanto, en la quinta La Pipa de Guatire, Ramos Allup, todavía reponiéndose del golpe que recibió en la frente, hablaba con sus amigos: Edgard Zambrano, Luis Florido, Omar Barboza y Manuel Rosales.

-Bueno.- dijo Ramos Allup- Si este loco nos consigue esa cena con Trump, terminamos el año 2018 coronados. Mejor esperamos para ver qué nos dice el salta montes García, y después hablamos.

Los amigos se marcharon y Ramos Allup quedó solo con su armadura en la biblioteca Rómulo Betancourt. Tomó el libro Venezuela Política y Petróleo, leyó un párrafo y dijo:

-Carajo, este hombre sí sabía vainas.

Dos días después, cuando Ramos Allup estaba puliendo la armadura, le repicó el celular: “Adelante a luchar miliciano”. Lo tomó y escuchó la voz de Ismael García.

-Misión cumplida. Vénganse mañana que el hombre nos está esperando para cenar en la noche. Corte y fuera.

Ramos Allup llamó a sus amigos de la derecha recalcitrante y les avisó que se prepararan, que salían para Washington mañana en la mañana.

-¿Estará nevando? –pregunto Rosales.

-Ese loco no me dejó preguntarle nada. Pero llévate un gorro merideño, por si acaso.- le dijo Ramos Allup.

Salieron en la mañana en el avión adeco del cuñao de Ramos Allup, y algunas horas después aterrizaron en el aeropuerto de Washington, allí estaba Ismael García esperándolos. Se saludaron y salieron rumbo a la Casa Blanca. Entraron como Pedro por su casa y una anfitriona los llevó  hasta el salón donde estaba la mesa dispuesta para la cena con Trump. Al rato entró Trump hablando en ingles pero con un traductor a su lado que repetía las cosas que decía Trump:

-Así que ustedes son los vividores de la oposición en Venezuela, que se han aprovechado de todos nuestros dólares y no han salido del dictador. Aquí los quería ver, para decirles que ustedes no sirven para nada, son unos buenos para nada, ni siquiera tienen un candidato para salir de Maduro, porque a ustedes no los quiere nadie, ni ustedes mismos se pueden ver. Así que coman y se van por favor. Allí les dejó un maniquí de mi persona para que los acompañe. Yo no puedo cenar con gente de tan baja calaña. Ok.

- Eso será con Julio Borges y Antonio Ledezma, que se están llenando, porque nosotros no hemos recibido nada.- dijo Ramos Allup.

Y así, Ismael García logró la proeza de que la oposición venezolana cenara con Donald Trump.

@robertomalaver

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