Malaverismos: La oposición en su laberinto

La oposición sigue sin unificar criterios
Cortesía Internet

21/08/2022 09:07 AM

Ante la serie de eventos que está haciendo el gobierno, los miembros caídos de la oposición están desorientados. No logran ponerse de acuerdo en nada, ni siquiera para celebrar el cumpleaños de Pedro Carmona Estanga.
El sábado está pasando lentamente, como se acerca una ola moribunda a la orilla de la playa –así escribiría un adeco-, y Ramos Allup está haciéndole seguimiento a las elecciones del Partido Socialista Unido de Venezuela- PSUV- Se le nota preocupado. Es que eligen nuevos jefes de calles en toda Venezuela, y recuerda a su partido Acción Democrática cuando tenían una casa de AD  en todos los pueblos y pueblitos del país.
- Esta gente es arrecha- dice en voz alta
- ¿Qué me dices, mi motorcito?- le contesta su esposa desde la cocina, 
- Nada, nada, mi primera dama.
También, en el comando de campaña para las elecciones primarias de la oposición en el 2023, la gente de Bernabé Gutiérrez está haciendo un monitoreo de las elecciones del PSUV.
-¿Decimos que esa vaina es un montaje o decimos la verdad? –Pregunta Bernabé
.-Ya la mentira no vende como cuando estuvimos en el poder con Betancourt, Leoni, Carlos Andrés y Lusinchi, ahora hay que decir la verdad, compañero – le contesta un asesor que contrataron hace poco.
En España, en su lujoso apartamento de Salamanca, el poeta Leopoldo López también está monitoreando lo que pasa en las elecciones del partido socialista aquí en Venezuela.
-Ahí están engañando a la  gente. La llevan obligada a ser jefe de calle –dice Leopoldo.
-¿Te parece, mi poeta?-le pregunta su primera dama.
-¡Claro! Ya nadie apoya a esa dictadura.
También en el el estado Zulia, el gobernador Manuel Rosales llega a visitar a su equipo que está haciendo un seguimiento a las elecciones del PSUV para elegir a los jefes de calle y a los propulsores.
- En más de doscientas mil calles del país han elegido gente –le informa uno de sus seguidores
- En este país hay gente para todo, carajo –dice Manuel Rosales.
Y en la quinta La pipa de Guatire, viendo la foto, tamaño afiche, de Rómulo Betancourt, Ramos Allup no sabe qué hacer ante la cantidad de datos que le está enviando Edgard Zambrano desde un lugar de Caracas.
- Estás haciendo mucha falta, Rómulo. Esto se lo llevó quien lo trajo.
- ¿Me estás hablando, mi motorcito? –le contesta la esposa.
- Nada, nada mi primera dama. Hoy tienes ese oído fino, porque escuchas clarito.
- Es que  estás hablando muy duro. ¿Estás asustado o tienes miedo?
- Las dos cosas
Y entonces Ramos Allup decide enviarles un mensaje directo a todos los miembros caídos de la oposición. Prefiere enviarles el mensaje por escrito, y no quiere hacerlo por Zoom, para no verle la cara a ninguno.
Y escribe así:
Estimados compañeros:
Estoy muy preocupado. Esta gente de la dictadura ha venido creando un plan para hacerle creer al pueblo que estamos bien. Y se la pasan inventando fiestas y cosas para celebrar. Hoy y mañana están con sus elecciones internas eligiendo, o mejor dicho, imponiendo a su gente en los puestos de base. También tienen montada una Feria del Libro en Los Caobos, aquí en Caracas, para los que se olvidaron de dónde queda el Parque los Caobos. Y para rematar, el dictador Maduro dice que el 1 de octubre arrancan las navidades. Es decir, esta gente vive una alegría del carajo, y nosotros vivimos en uan sola arrechera. Tenemos que celebrar alguna vaina, aunque sea el cumpleaños de Pedro Carmona Estanga, pero tenemos que hacer algo, porque si no desaparecemos.
Espero que para la próxima semana aporten unas ideas, para ver cómo nos relanzamos.
Atentamente.
Henry Ramos Allup.
Candidato de AD en las primarias de la oposición.
Y apretó el botón de enviar en la computadora que le trajo su cuñado Francisco de Miami, y dijo:
- Ojala tengan alguna idea, aunque yo estoy seguro de que no se les ocurrirá nada.
- Dime, mi motorcito.
- Nada, mi amor, nada.
Y entonces le pasó el pañuelo a la armadura falsa que tiene en su estudio, y, viendo la foto de Rómulo Betancourt, dijo:
-¡Ay, Rómulo! ¡Ay, Rómulo!
-¿Si, mi motorcito? – le contestó su esposa desde la cocina.

ROBERTO MALAVER

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