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No es Bachelet… es el Sistema de Naciones Unidas que obedece al Pentágono

Publicado: 11 de julio de 2019 a las 16:50 | Última actualización: 11 de julio de 2019 a las 17:00

"Michelle Bachelet como presidenta es cierto que dejo huella en asuntos violatorios de derechos humanos  en su país" "Michelle Bachelet como presidenta es cierto que dejo huella en asuntos violatorios de derechos humanos  en su país"

"Michelle Bachelet como presidenta es cierto que dejo huella en asuntos violatorios de derechos humanos en su país"
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Buenos augurios ante la visita a Venezuela de la Dra. Michelle Bachelet, Alta Comisionada de los Derechos Humanos de la ONU, pues no fue cualquier cosa que el propio presidente de la República le invitara a constatar la disposición gubernamental de trabajar apegado al Sistema de Naciones Unidas, como se ha venido haciendo con ACNUR, PNUD y la Agencia de la Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial con representaciones en el país.


En consecuencia revisar la hoja de vida de Michelle Bachelet para acusarla o destruirla por su parcialidad al sistema hegemónico dominante estadounidense, negando los esfuerzos que en materia de seguridad social y ordenamiento jurídico existen en Venezuela como blindaje del sistema de protección humanitaria de la población, inclusive con un progresismo que supera los del sistema internacional vigente, pareciera valido, pero sin embargo es desviar la atención del asunto planteado.


Michelle Bachelet como presidenta es cierto que dejo huella en asuntos violatorios de derechos humanos  en su país, siendo nulo el esfuerzo para el cambio estructural que erradicara las heridas causadas en la población por parte de la cruenta dictadura militar genocida que vivió ese país latinoamericano gobernado por Augusto Pinochet y protegido por el pentágono.


No es mentira que durante sus gestiones de gobierno hubo ataques a poblaciones indígenas mapuches, violaciones de derechos fundamentales y también hubo displicencia ante agresiones de sus funcionarios en el relacionamiento internacional, inclusive en su último periodo presidencial tuvo a un canciller que impulso la creación del Grupo de Lima para atacar al gobierno de Venezuela como también lo hizo en sesiones de la OEA, sin que ella como presidenta de su país hiciera al menos una declaración para detener esos ataque realizados por el canciller Heraldo Muñoz.


Pero sin embargo, el análisis debemos enfocarlo no a partir de la actuación personal de Michelle Bachelet, primero porque estaríamos violentando sus derechos humanos como mujer y como ciudadana, dado que tiene una singular personalidad de mujer comedida y respetuosa, pero además debemos respetar su alta envergadura en el cargo de ACDHNU.


El problema fundamental radica no en Michelle Bachelet, desde mi modesta opinión, sino en un Sistema de Naciones Unidas que ha caducado, fue hecho para mantener el control hegemónico de la potencia dominante y así satanizar los gobiernos progresistas revolucionarios en nombre de los derechos humanos fundamentales, enalteciendo a los gobiernos neoliberales restrictivos de las libertades económicas, sociales y culturales del ser humano.


No es casual que el ACDHNU, haya publicado un informe respecto a Venezuela, desconociendo los esfuerzos realizados por el gobierno en atender las vulnerabilidades sociales, que en comparación con atrocidades que están ocurriendo en Colombia, con más de 500 líderes sociales asesinados, los falsos positivos para asesinar campesinos, el desplazamiento constante de niños perseguidos por el Estado contra-insurgente, así como el cruel asesinato del periodista Saudí, los cientos de crímenes de lesa humanidad ocurridos en África y la muerte de niños por el hambre en Yemen, donde no hay un pronunciamiento fehaciente.


En todo caso, el informe mostró una vez más el control estadounidense en las políticas de las Naciones Unidas y fundamentalmente sobre el personal que ocupa los más altos cargos de esa organización multilateral, o es que acaso no recordamos los informes que ha emitido ACNUR respecto a los desplazados económicos venezolanos, otorgándoles estatus de refugiados cuando legalmente ellos saben que no cumplen los requisitos mínimos necesarios para ese calificativo, o bien obligándoles según testimonios de las personas desplazadas a firmar condiciones que los califique como desplazados toda vez que asuman compromisos de decir que están siendo perseguidos desde su tierra natal.


Igualmente debemos reconocer que la Agencia de la Naciones Unidas para las Migraciones ha desarrollado una política que lejos de contener el éxodo venezolano, lo está auspiciando al prometer entrega de recursos económicos a gobiernos vecinos para que atiendan los casos venezolanos, cuando en realidad debería dárselos al gobierno venezolano para que ataque las causas de la migración y pueda contener la situación.


También, ha propiciado el concierto de naciones o gobiernos cipayos del imperio, acciones de política internacional que contribuyen al aumento de las migraciones venezolanas, prometiendo beneficios a los migrantes para luego ser tratados inhumanamente en sus respectivos territorios, sin que el Sistema de Naciones Unidas haga un pronunciamiento formal en contra de esa situación, como tampoco lo ha hecho en contra del brutal bloqueo económico impuesto por EEUU, aun cuando es mundialmente reconocido como el principal causante de la crisis venezolana.


En tal sentido, debemos entender que es un sistema orquestado para continuar la campaña de descrédito contra la República Bolivariana de Venezuela, que busca preparar escenarios de posibles intervenciones armadas atendiendo al principio de que una violación de Derechos Humanos, es un atentado contra la paz y la seguridad internacional y por ello puede legalmente el Consejo de Seguridad de la ONU producir una resolución que autorice la intervención armada con carácter humanitario como lo establece el derecho internacional público y más específicamente el derecho internacional  de los derechos humanos.


El otro aspecto importante es que la participación de la ACDHNU, según el Derecho Internacional está hecha para objetar el comportamiento de los Estados y/o gobiernos como sujetos de derecho internacional, nunca para objetar o solicitar acciones contra los grupos políticos opositores o grupos creadores de situaciones que pudieran ser violatorias de los derechos humanos.


El derecho internacional de los derechos humanos no permite exigir conductas a otros entes que no sean los Estados, cualquier acción que se entienda como una violación de derechos será interpretada no como una acción producida por un grupo político o impulsada por un gobierno extranjero como es el caso venezolano, si no como una falta de protección efectiva por parte del Estado que le corresponde salvaguardar la integridad de los derechos humanos de sus ciudadanos.

 

RAFAEL SOSA VARGUILLA


@rafaeliginio

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