Cabezal Cabezal

Vietnam: 44 años de la expulsión de los marines norteamericanos

Publicado: 30 de abril de 2019 a las 06:00 | Última actualización: 29 de abril de 2019 a las 18:09

Graffiti callejero de Bansky inspirado en la emblemática y cruda foto de la niña de Napalm Graffiti callejero de Bansky inspirado en la emblemática y cruda foto de la niña de Napalm

Graffiti callejero de Bansky inspirado en la emblemática y cruda foto de la niña de Napalm
Foto de la obra callejera del graffitero británico Bansky

“Podrás perder mil batallas pero solamente al perder la risa habrás conocido la verdadera derrota” Ho Chi Minh

Hace 44 años, el 30 de abril de 1975, el Ejército Popular de Vietnam derrotó, por aleccionadora paliza,  al todopoderoso  imperio norteamericano. Mientras los soldados del Viet Cong  avanzaban victoriosos sobre la antigua ciudad de Saigón, hoy ciudad Ho Chi Minh, los helicópteros atiborrados de funcionarios de la embajada norteamericana  no podían levantar vuelo por el exceso de personas desesperadas que intentaban abordarlos, tropas aerotransportadas se estrellaron y más  110.000 pro yankees salieron volando en fuga.   Los derrotados se tiraban al mar a la espera de botes de salvamento, los portaviones no se daban abasto para evacuar a miles, el pánico miedo se apoderó de los marines invasores. 

Tras la aplastante derrota que en 1954 le infirió a Francia  el  genial estratega  Gral. Vo Nguyen Giap, conocido como el “Napoleón Rojo”,  en la batalla de Diem Bien Pu,  los franceses comprendieron  que su permanencia en Vietnam era imposible y cedieron el relevo imperial a los Estados Unidos. 

Giap fue un humilde profesor de historia en Hanoi que  aprendió de memoria las tácticas militares de Bonaparte, autodidacta en las ciencias militares, que más tarde se unió a Ho Chi Minh en la resistencia contra los franceses y posterior derrota de los invasores japoneses en 1945.

Más de 80 años de colonialismo francés no pudo destruir del todo las bases ancestrales de la sociedad vietnamita del norte la cual estaba fuertemente articulada a partir de la organización social de grupos familiares con un profundo arraigo a la tierra y a sus tradiciones ancestrales. 

En cambio en el sur los  franceses habían despojado a millones de campesinos de sus tierras concentrando la propiedad en pocas manos y perturbando la esfera social, económica y cultural. El campesinado fue lanzado fuera de sus tierras y obligado a trabajar  bajo condiciones   laborales extremas.

Por eso en el norte la identidad nacional seguía fortalecida y por lo tanto la cultura popular y las relaciones sociales específicas fue el punto de partida desde el cual el poeta, educador, filósofo y político comunista Ho Chi Minh construyó una rebelión popular, organizó al  pueblo en armas y  derrotó consecutivamente a tres imperios al  japonés, al  francés y al omnipotente imperio norteamericano.

Después de la II Guerra Mundial Estados Unidos en su obstinada paranoia contra el sarampión comunista sustituyó al imperio francés en Indochina (Tailandia, Camboya, Laos  y Vietnam). Los franceses se fueron retirando poco a poco para dar paso a las maniobras norteamericanas.

Ho Chi Minh y sus generales no se dejaron engañar por los documentos de la diplomacia internacional cuando en el fondo sabían que las garras del imperialismo  expansionista no cesarían en su intento de asfixiar a un pueblo que iba encaminado a la reconquista de su libertad y soberanía. 

Los Estados Unidos estaba consciente de la inmensa popularidad de Ho Chi Minh,  y sabía que   ganaría de forma abrumadora e incuestionable en unas  elecciones justas,  libres y democráticas.  La reunificación  de las dos Vietnam en una solo nación era una gran pesadilla para el gran sueño americano;  prefirió entonces usar su enorme poderío armamentístico contra un pueblo inferior en recursos mediante  una guerra genocida que duro  20 años y  aniquiló a más de tres  (3) millones de vietnamitas. 

Poblaciones civiles enteras fueron quemadas vivas con napalm, el agente naranja (exfoliante) arraso selvas enteras y condenó a las malformaciones genéticas a cientos de miles, el fósforo blanco acabó con miles de vidas inocentes, en fin Estados Unidos desplegó toda su panoplia militar en contra poblaciones indefensas. 

Durante la II Guerra Mundial Ho Chi Minh y sus fuerzas de combate desplegaron sus mejores esfuerzos para ayudar al ejército norteamericano contra los invasores japoneses. El mismo tío Ho, como  lo llamaba su pueblo, personalmente localizaba a los pilotos estadounidenses derribados por las fuerzas niponas en las selvas para luego rescatarlos y devolverlos sanos y salvos a sus unidades de combate gringas. 

Estados Unidos despreció también  la proclama de independencia de Vietnam que  Ho Chi Minh redactó y pronunció en ocasión de la victoria contra los franceses. En este texto fundamental el poeta del pueblo vencedor  insertó párrafos enteros del Acta de Independencia norteamericana, como parte esencial del estatuto político vietnamita. 

Ante tanta arrogancia  supremacista el  tío  Ho sabiamente  les advirtió a los gringos:

 “Por cada diez de los nuestros que matéis nosotros mataremos uno de los vuestros…y antes que esto suceda ustedes los norteamericanos estarán derrotados”

Vietnam fue la primera gran guerra televisada, así como retrasmitida fue también la gran derrota norteamericana. 58.000 marines perdieron la vida en acción, 300.000 marines heridos, 1700  desaparecidos,  otros centenares de  miles de soldados norteamericanos  regresaron a sus casas con una amplia adicción a las drogas y con serios problemas de adaptación social, miles  en sillas de ruedas, con extremidades amputadas, minusválidos y en su gran mayoría con graves trastornos mentales. El Síndrome de la Guerra de Vietnam marca el inicio de la expansión masiva del consumo de drogas de todo tipo en USA y el  principio de la transmutación del gran sueño a la gran pesadilla americana. Esa perturbada mentalidad es el signo de una sociedad criminal capitalista, enferma de prepotencia  y superioridad.  

Con toda razón el comandante Ernesto Guevara expresó: 

 “O revolución socialista o caricatura de la revolución…debemos crear dos, tres… muchos Vietnam” 



ALEJANDRO CARRILLO

[email protected]


Deja tu comentario: